Astaxantina en Colombia: el colorante de alto valor comercial Imprimir E-mail
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Artículo basado en la entrevista realizada a Juan Sebastián Salazar y David Soler, investigadores de Tecnoparque SENA.

 

Dos jóvenes investigadores, busca validar un método para la producción de astaxantina, un colorante obtenido a partir de la microalga llamada haematococcus pluvialis. El colorante tiene diversas aplicaciones en la industria farmacéutica, alimenticia y cosmética, que se convierten en oportunidades de negocio con alto valor productivo y agregado. 

 

 

 

Sobre el entrevistado
Juan Sebastián Salazar y David Soler, se encuentran finalizando sus estudios de Ingeniería Química en la Universidad de América. Salazar tiene práctica en laboratorio, realizando análisis de calidad en productos y Soler tiene experiencia en el área de producción de la empresa 3M Colombia.

 

 

   


Astaxantina en Colombia: el colorante de alto valor comercial

 

Emprender en proyectos de biotecnología es un gran desafío que Juan Sebastián Salazar y David Soler decidieron afrontar, con la convicción de aportar a la optimización de los recursos naturales y al desarrollo económico de diferentes industrias del país.

 

Producir astaxantina

 

El estudio liderado por estos jóvenes investigadores, busca validar un método para la producción a escala piloto, de astaxantina, un colorante obtenido a partir de la microalga llamada haematococcus pluvialis. Sus aplicaciones abarcan diversas industrias como la farmacéutica, por su capacidad antioxidante; alimenticia, como suplemento en piscicultura; y cosmética, en el cuidado de la piel, principalmente.



En los últimos años ha suscitado un gran interés por parte de la comunidad científica, gracias a la evidencia creciente por diferentes estudios in vitro, in vivo en animales y ensayos clínicos en humanos, que sugieren que la astaxantina tiene un potencial de efectos promotores sobre la salud, en la prevención y tratamiento de diversas enfermedades (Pastor, 2014).


 

Colombia ya se encuentra realizando el cultivo de esta microalga, por parte de la Fundación Tierra Azul en el departamento de La Guajira, sin embargo, el colorante aún no es producido para su comercialización, razón por la cual se convirtió en una oportunidad valiosa de estudio para los investigadores.


“Evaluamos el método de extracción por fluidos supercríticos y otro llamado extracción por solvencia; los comparamos y, según la disponibilidad tecnológica y el costo hasta su implementación, decidimos cuál es el mejor” (Soler). Para Salazar y Soler, la clave en el estudio del método consiste en determinar la manera adecuada de producir el colorante dentro de dicho microorganismo, así como en establecer la manera de aislarlo del mismo, teniendo en cuenta la complejidad de las variables al tratar con un ser viviente.


Aunque la elaboración del colorante también puede realizarse de manera sintética, los costos de inversión para una planta con la tecnología necesaria para su producción en el país, hacen de ésta una idea lejana. Además, los investigadores comentan que “la astaxantina natural es más biodisponible en los organismos que la consumen, en comparación con la artificial y no pasa por medio de tratamientos químicos, como sí lo hace la sintética”, lo cual agrega valor al método hallado.


 

“La astaxantina tiene alto valor productivo y agregado debido a que es el mejor antioxidante que hay en la naturaleza”.