Reutilización de la cáscara de maracuyá: potencial emprendedor desde el Tecnoparque SENA Imprimir E-mail
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Artículo basado en la entrevista realizada a Jennifer Galindo, estudiante de Ingeniería Agroindustrial en la Universidad Agraria de Colombia.

 

A partir de la investigación sobre las cualidades nutritivas de la cáscara de maracuyá para la elaboración de pienso, se evidencia la necesidad de crear centros de emprendimiento de biotecnología que ofrezcan servicios en todas las fases del proceso: desde el planteamiento de la investigación, hasta la salida del producto al mercado.  

 

 

 

 

Sobre el entrevistado
Jennifer Galindo es estudiante de último semestre de Ingeniería Agroindustrial en la Universidad Agraria de Colombia. Actualmente se encuentra trabajando en su proyecto de grado titulado: Suplemento para bovinos a base de cáscaras de maracuyá, con el apoyo del Tecnoparque SENA, nodo Bogotá.

 

 

 

 

   


Reutilización de la cáscara de maracuyá: potencial emprendedor desde el Tecnoparque SENA

 

El aprovechamiento de la biodiversidad existente en el país, no solamente requiere de la articulación de consorcios sino también, y principalmente, del acompañamiento y orientación a quienes desean emprender en esta ciencia. De manera que, proyectos como el aprovechamiento de la cáscara de maracuyá para la alimentación en bovinos, puedan tener el proceso adecuado para llegar a mejorar la rentabilidad de la agroindustria.

 

Un proyecto rentable para el sector ganadero

 

La idea de aprovechar la cáscara de maracuyá, surgió de conocer la cantidad de desperdicio generada durante la producción de pulpa de esta fruta, ya que según el DANE (2012) de su transformación industrial resultan 37.008 toneladas de residuos anuales, siendo el 28% equivalente a la pulpa más las semillas y el 62% restante, a las cáscaras.


En principio, la intención de la investigadora se orientó hacia la producción de un antioxidante, pero tras una juiciosa revisión bibliográfica pudo darse cuenta que las propiedades de la cáscara de maracuyá mostraban mayor rendimiento en la fabricación de pienso o concentrado para animales. De manera que el objetivo del proyecto se tradujo en desarrollar harina a base de cáscaras de maracuyá, como suplemento para bovinos.


Los suplementos son esenciales en la alimentación animal porque junto con otros compuestos, les brindan valor agregado para enfrentar las difíciles condiciones del cambio climático (sequía por ejemplo), influyendo en el organismo y mejorando su equilibrio nutricional:


Estos cambios se acentúan bajo condiciones extremas de frío o calor, implicando drásticas reducciones en los índices productivos, tales como tasa de ganancia de peso y producción diaria de leche. […] El desempeño productivo del ganado bovino de leche y carne es directamente afectado por los factores climáticos de su entorno productivo, particularmente la temperatura ambiental, la humedad relativa, la radiación solar y la velocidad del viento, los que en su conjunto afectan su balance térmico (Arias, Mader y Escobar, 2008).

 

“Los suplementos son costosos, pero al aprovechar este residuo agroindustrial es posible aumentar la rentabilidad en el sector ganadero”.