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Sobre el líder del equipo

Alfredo Cortés es un administrador de empresas a quien correr tras sus sueños lo ha llevado lejos. Conozca su historia a continuación.



Emprendimiento cafetero


Alfredo Cortés es un administrador de empresas de 31 años, es egresado de la Universidad Cooperativa de Colombia. Este amante del deporte y la lectura hoy en día ve crecer su emprendimiento de café que inició hace cuatro años con el apoyo de su familia. Luego de algunos impases laborales y sentimentales en su vida, Alfredo tuvo un sueño en el que veía el nombre «Café Cortés del Monte» en un árbol. Cuando despertó y le contó a su padre sobre aquel sueño empezó el trabajo por alcanzarlo. La familia Cortés no sabía nada del proceso del café, pero al tomar aquella visión como una señal decidieron emprender, aún a costa de su desconocimiento al respecto: las buenas experiencias alrededor del café fueron suficientes para convencerse de que era una buena iniciativa.



Alfredo Cortés en entrevista para EAN Business Review.


Al igual que con muchos productos, los consumidores suelen preferir las marcas tradicionales porque son las que conocen, de modo que entrar a competir en un mercado tan fuerte como el del café, sin tener experiencia en el medio, parecía un mal negocio. Pero esto no detuvo a Cortés, quien, además de tostar, ahora entra en la tendencia de las barras de café como una estrategia que hace las veces de vitrina para su producto.

Empezar no fue fácil: Alfredo no sabía tostar y moler café. Su primer paso entonces fue aventarse a comprar varias libras para experimentar, pero tristemente este intento resultó en desastre y, fruto de esa experiencia, comprendió que el siguiente paso era aprender del negocio. Y así lo hizo: viajó a fincas cafeteras y se llenó del conocimiento que requería para empezar. De este momento hasta hoy han pasado cinco años, y hoy Cortés tiene una empresa de Café artesanal que crece permanentemente.


Una empresa con valor agregado


Las máquinas no son industriales, son artesanales. El sabor en taza cambia, nunca va a ser igual: el juego de tostiones, la región de procedencia del grano y el valor agregado de la preparación artesanal hacen que el sabor de este café siempre sea especial y que cada experiencia sea diferente. Alfredo apunta a ayudar a las madres cabeza de hogar que tengan hijos con discapacidad, dando el control de los kioskos a estas personas, posterior inducción, para que las mujeres puedan ser económicamente independientes, esto en línea con su filosofía de que uno debe ser recordado y reconocido por las buenas acciones que hizo en vida: pasar por la vida sin dejar huella no es una opción para este emprendedor del mundo del café. 

Además, le apuesta a no almacenar el café, sino en procesar la cantidad adecuada para asegurar al cliente que se va a llevar un producto fresco, con la calidad de tostión de Café Cortés del Monte. Esta, entre otras estrategias sociales y de crecimiento que se gestan en la mente del empresario, son las que poco a poco lo han ido guiando al éxito.


Escuchar las necesidades del mercado


El negocio va pidiendo lo que requiere.
Alfredo Cortés


Nutrirse de la retroalimentación de los clientes, tanto personales como empresariales, ha sido una de las estrategias de Cortés. Según él mismo cuenta, las personas que visitan el café y que compran el producto le insinúan las mejoras, tanto en producto como en servicio, que pueden implementarse y que ellos, personalmente, apreciarían ver o tener. A partir de allí, este emprendedor genera estrategias de crecimiento y de mejora que le permiten proyectarse en el mercado según se le va exigiendo.


Productos según el mercado objetivo, Cortés ofrece un producto de interés. El café en pepa, por ejemplo, lo vende en cafés de paso; el tradicional, lo vende a los compradores particulares y empresas; y el gourmet casi siempre lo vende a extranjeros o en fechas especiales. Además, hace eventos de degustación de café los fines de semana, a fin de generar nuevos espacios que le permitan visibilizar su producto. Esto, según cuenta Cortés, ha sido una ventana para su negocio.


Una estrategia innovadora


En vista de que era difícil alcanzar nuevos clientes, Alfredo Cortés decidió comprarse su café y ofrecerlo en puntos propios que, montados como barras de café, harían las veces de vitrina para la marca que tuesta. Y así lo hizo. Al tener la idea, pero sin suficiente capital para invertir en un local, decidió visualizar el sueño y empezar a hacerlo real desde cero: “compré algunos materiales y lo hice a escala, y así, cada vez que lo veía, sabía a dónde quería llegar”, cuenta el empresario, quien ahora tiene ya un kiosko de café en el norte de Bogotá en donde ofrece, prepara y distribuye el café que le compra a su propia marca. Hoy le apunta a abrir dos nuevos puntos y, aunque es consciente de lo difícil que es hacer frente a la competencia en ese mercado, él ve también una oportunidad para exigirse y crecer permanentemente y trabaja para estar entre los primeros puestos de barras de café del país.


Su estrategia es novedosa: aprovechar lugares entre barrios para montar kioskos elegantes y cómodos en los que la gente se pueda sentar a degustar el café. Su público objetivo son trabajadores de la zona de influencia que pueden, además de tomar café en el sitio, llevarlo para que se ofrezca en las oficinas del sector.


Primera barra de Café. Café Cortés del Monte.


Tips para emprender


Los mejor en la vida es comenzar de nuevo.
Alfredo Cortés.


Cortés hizo sus kioskos a escala para visualizar el sueño de a dónde quería llegar. Hoy, desde aquel kiosoko que soñó, recuerda que el primer paso que dio para alcanzar ese sueño fue visualizarlo y pensar que ya era suyo. Alfredo ama lo que hace, le encanta trabajar para sí mismo y haciendo lo que le gusta.

Cortés ha quebrado tres veces, pero sus ganas de conseguir sus objetivos lo han llevado a levantarse: el miedo no es una opción y tratar de ser siempre el mejor es la actitud que de permanentemente tiene este empresario.

Desde su experiencia, Alfredo recomienda a los nuevos empresarios dar el primer paso, hacerlo real. No abandonar mientras se está empezando, porque nada es fácil, pero todo vale la pena. Para emprender hay que trabajar por alcanzar los sueños, porque del cielo sólo cae agua.


Para mayor información ingrese a:
http://www.facebook.com/cafecortesdelmonte/?pnref:lhc