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Sobre los líderes del equipo

Eduardo Castro y Davide Amaduzzi se conocieron trabajando en una pizzería en Italia y decidieron emprender en Colombia, país de origen de Castro, y ofrecer en el mercado local una experiencia gastronómica con la receta original italiana.



Donde aquellos locos


Eduardo Castro y Davide Amaduzzi tuvieron el sueño de hacer las mejores pizzas y de ofrecer un excelente servicio en Colombia. La aventura de este par de socios empezó hace siete años, empezaron con muy poco y en este tiempo han visto el crecimiento de la cadena de restaurantes que inició siendo un pequeño local en el norte de Bogotá.

Estos dos amigos se conocieron en un trabajo en Italia, donde eran amigos y compañeros de trabajo, y decidieron emprender en Colombia, país natal de Eduardo. Al comienzo hubo muchas dificultades: acoplar las culturas y las formas de trabajo fue todo un reto, pero hoy en día no solo emprenden juntos sin problema, sino que tienen 120 personas trabajando en los restaurantes y su idea es crecer y lograr mayor visibilidad en el mercado




Eduardo Castro y Davide Amaduzzi en entrevista para EAN Business Review.


Estos emprendedores, mientras trabajaban en Italia, vinieron en vacaciones y notaron que faltaba una pizzería que ofreciera la verdadera receta de la pizza italiana, de modo que decidieron montar un bar que se iría transformando en la idea de restaurante que es ahora. Por ese entonces, cuando decidieron irse, trabajaban en Rímini, una bella ciudad de la costa adriática italiana, tenían una buena posición económica y un gran empleo. Nadie parecía aprobar sus intenciones de abrirse camino en otras latitudes, y sus amigos no entendían por qué querían embarcarse en esa empresa que parecía una locura: el sueño de aquellos locos, como les decían. Y de ahí su nombre, pues Da Quei Matti es justamente eso: “donde aquellos locos”. Empezar no fue fácil, claro, incluso sus amigos y allegados en Italia y les preguntaban por qué iban a cambiar las comodidades que tenían en el momento por irse a perseguir un sueño tan incierto: pero perseguir sueños es de locos y valientes, así que armaron maletas y llegaron a territorio nacional. 


Empezar


En principio estos emprendedores venían acostumbrados a otra realidad, a otras costumbres y a otro ritmo de vida y de trabajo, lo que hizo que empezar fuera muy complicado. Según ellos cuentan, adaptarse al trabajo duro, al frenesí del tránsito, las distancias y el desconocimiento en general de este mercado en la ciudad de Bogotá, además del choque cultural que significó el traslado fueron los principales retos al llegar. Estas situaciones se fueron sorteando de a poco y la recompensa la pueden ver ahora que tienen no uno ni dos, sino cuatro restaurantes en Bogotá y están proyectando abrir al menos dos más en el mediano plazo. 


Una apuesta de calidad


Sus ganas de ofrecer el mejor producto y de tener los mejores insumos los llevaron a construir su propio horno: compraron los ladrillos y, con el apoyo de un maestro, lo montaron con sus propias manos. En ese momento, aquel horno de dos metros ocupaba la mitad del local que habían conseguido en la Avenida Villas, cerca de Bulevar Niza, pero fue esa experiencia de emprendimiento real lo que les enseñó el verdadero valor de trabajar unidos por conseguir sus objetivos. Tiempo después, con mucho esfuerzo y sacrificio, empezaron a importar sus equipos especializados directamente desde Italia. Así, para sus siguientes locales importaron hornos rotatorios, a leña y de última tecnología italiana y esto, además de generarles rendimiento en tiempo, les supuso una carga menor en el montaje de cada local, pues hacer un horno para cada una de las sedes era una tarea muy difícil.


Crecimiento sin igual

Somos una empresa joven que da oportunidades para crecer. A la gente le gusta trabajar con nosotros.
Davide Amaduzzi


Para estos emprendedores la organización es lo más importante. Se dividieron el trabajo según sus capacidades, experiencia y conocimientos y, a partir de allí fueron definiendo las características que los hacían únicos. “Cuando empezamos duramos seis meses sin un solo día de descanso. Al final no queríamos ni vernos porque ya no podíamos más”, cuentan los empresarios, “el proceso ha sido difícil, pero nos ha dado frutos”. Y así ha sido, Castro y Amaduzzi empezaron solos y sabían que debían dar un paso a la vez. Luego de tener el local, de trabajar algún tiempo y de dar a conocer la pizzería contrataron una persona que les apoyara. Lo más difícil fue organizar las actividades de cada socio para que cada quien pudiera aportar desde su campo. Hoy en día tienen 120 empleados.


Pensar primero en el negocio


A pesar de que el negocio ya empezaba a rendir frutos, estos emprendedores decidieron reinvertir todo el capital y, en un momento dado, no darse ningún lujo, a fin de ver crecer su empresa antes de disfrutar los beneficios de su crecimiento. Esta acción fue clave para mantenerse y uno de los logros más difíciles de estos socios. Gracias a esta organización, hoy en día ellos reinvierten en maquinarias e implementos de primera calidad, importan equipos y están, incluso, produciendo sus propias pastas. De modo que el esfuerzo no ha sido en vano y el mismo negocio ha sido agradecido en ese sentido.

Además, invierten en capacitaciones permanentes para sus chefs y baristas. La inversión en el talento humano también es parte de su estrategia de crecimiento. Según cuentan los socios, sus empleados disfrutan el trabajo en Da Quei Matti al punto de que quieren hacer carrera en el restaurante y crecer profesionalmente allí.


Una pizzería con plus


El valor agregado de DQM es la masa: hay muchas pizzerías, de muchas clases y de distintas calidades en Bogotá. Al comenzar, los emprendedores tuvieron el placer de probarlas para conocer el mercado, pero la constancia, el trabajo duro, la metodología; la capacitación y todo el esfuerzo que se le imprime al proyecto ha hecho de DQM la empresa que es ahora. El montaje del primer horno con sus propias manos fue, sin embargo, la experiencia que aportó a este negocio el valor agregado del que hoy pueden presumir: haber invertido su esfuerzo y saber que hoy son capaces de asumir los costos de compra de la mejor tecnología para ofrecer las pizzas con la mejor masa es su mayor éxito. Además, estar siempre abierto y mantener un buen servicio constante; la calidad de los productos y los buenos precios que ofrecen hacen que su público objetivo sea muy amplio. También le han apostado a tener excelente servicio tanto en sala como en domicilio y este es un plus respecto a otros restaurantes.


Tips para emprender


Con organización y una metodología concreta de trabajo la empresa va a crecer.
Eduardo Castro.


Para los que han soñado con abrir su propio restaurante, Castro y Amaduzzi les recomiendan vincularse primero a una empresa reconocida para aprender a trabajar en aquello que los apasiona, porque es necesario saber del negocio; luego, lanzarse con toda la buena voluntad para que las cosas salgan bien.


Para mayor información ingrese a:

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