Un tamal versión 2.0 Imprimir E-mail
Visitas 1634


Sobre los líderes del equipo

Andrés Cardozo y Andrea Roa son profesionales en comunicación social y periodismo. Su pasión por el tema ecológico los ha llevado a hacer de El Mejor Tamal una empresa que crece con sentido social. Conozca la historia de estos jóvenes ejemplo de innovación y emprendimiento.


Un tamal versión 2.0


El Mejor Tamal es la empresa de Andrés Cardozo y Andrea Roa, comunicadores sociales de la Universidad Externado, que vieron en el cambio de estrategia de venta de tamales de la madre de Andrés la oportunidad de emprendimiento que estaban buscando, la forma de apoyar a madres cabeza de familia y de aportar a la conservación del ambiente.

El negocio de los tamales empezó hace más de veinte años a partir de una idea de doña María Eugenia Garzón, cuando no tenía un trabajo estable para apoyar a su familia y decidió poner su talento al servicio de la comunidad. Ella, de familia tolimense y con gran conocimiento y tradición culinaria, decidió emprender con la venta de tamales cuando su hijo, Andrés, aún era pequeño. Ahora él junto con Andrea, su compañera en la vida, emprenden con la venta de este producto tradicional al que le han impreso su sello personal, logrando una increíble visibilización y alcance.

Así, Andrés y Andrea, jóvenes profesionales, decidieron aplicar sus conocimientos en comunicación organizacional para apoyar la empresa que hace 20 años inició doña María Eugenia, dándole una nueva imagen, presencia en redes sociales y eventos, visibilizando la marca y haciendo labor social a través de este emprendimiento.


Los emprendedores


“El plus es todo lo que hay detrás del producto”.
Andrea Roa


Andrés Cardozo y Andrea Roa tienen a su cargo el emprendimiento del “El Mejor tamal” desde hace cuatro años. Además, trabajan en Funcener, una fundación de energías renovables, de adaptación y mitigación para el cambio climático. Ambos se han involucrado, por oficio y por pasión, con temas de responsabilidad social y gracias a su labor en la fundación han aprendido temas útiles para su emprendimiento, como el trabajo con el campesino, la consecución de la materia prima y otras actividades imprescindibles para gestionar una empresa de alimentos como la que lideran.


Un tamal versión 2.0


Tamal versión 2.0. Fotografía cortesía de El Mejor Tamal.


Por otro lado, tras la producción de los tamales, estos emprendedores entregan los desechos a fundaciones de niños que trabajan con esta materia prima para la elaboración de otros productos, y en concordancia con ese compromiso con el medio ambiente se aseguran, además, de ofrecer los tamales en plásticos biodegradables en vez de la tradicional hoja de plátano. Esta iniciativa tiene el objetivo de mitigar el daño que el cambio climático ha representado para a también conocida como hoja de cachaco. Según cuentan los empresarios, este empaque no altera el sabor del producto y además es un aporte para el cuidado del medio ambiente. 


Visibilización



Logo El Mejor Tamal.


Hace tres años estos jóvenes decidieron cambiar la imagen de la empresa, modernizándola pero manteniendo un concepto tradicional y muy colombiano. Se han preocupado por hacer visible su marca entre varios públicos gracias a su constante participación en ferias, a su juiciosa gestión en redes sociales y, claro, a la exitosa creación de su versión 2.0 del producto: los tamales vegetarianos que están especialmente pensados en la nueva onda vegana que toma mucha fuerza en la ciudad. El concepto de este producto puede parecer extraño en un primer momento, pero Andrea y Andrés se han propuesto crear este tamal con conciencia incluyente, pues muchas personas no pueden consumir alimentos a base de proteínas animales. De hecho, este mercado está tan en boga que hay muchas personas que, por salud o por curiosidad, han decido incluir recetas veganas en sus dietas, por lo que el producto ha tenido gran aceptación en el mercado. Según cuenta Andrés, tras varias pruebas han logrado sacar el tamal con quinua, zucchini, guatila, dando cabida a nuevos sabores y permitiendo que personas con necesidades dietarias distintas puedan disfrutar de este alimento típico en una versión que va de acuerdo a sus costumbres gastronómicas. 


Una empresa con sentido de proximidad y responsabilidad social


Desde que empezaron a trabajar con El Mejor Tamal una de las preocupaciones de los Andrés y Andrea fue crear una marca que fuera cercana a sus consumidores. Para ellos no bastaba con tener distintas versiones de un producto, sino que le apostaron al servicio, a la calidad y a la responsabilidad social. Al respecto, Andrea afirma que la gente suele pensar solo en el dinero y no tanto en lo que puede aportar a la sociedad y al país, pero que para ellos es más importante darle un sentido de proximidad a su producto para que la gente sienta cercanía, de modo que consumirlo le resulte una experiencia familiar a partir de la cual se generen siempre buenos recuerdos.



Actividad en el Internado Nazareth. Fotografía cortesía de El Mejor Tamal.


Por otro lado, desde hace 20 años que doña María Eugenia empezó a trabajar en la fabricación y venta de tamales, pensó en la importancia de contar con el apoyo laboral de mujeres que vivieran cerca de la fábrica, que realmente necesitaran trabajar y que tuvieran tiempo de dedicarse al trabajo y a sus hijos. Hoy, retomando la idea original de María Eugenia, los empresarios han procurado generar turnos cómodos y bien pagos para involucrar a personas que realmente requieren el trabajo, pero que sobre todo entiendan el beneficio que ellas, a través de la empresa, generan en el medio ambiente.

Por último, como parte de la completa estrategia de responsabilidad social, Andrés y Andrea ayudan a fundaciones de niños y de personas de tercera edad asistiendo a actividades en las que donan sus productos y hacen toda una labor pedagógica para que los niños y personas de tercera edad comprendan la importancia de consumir productos orgánicos y de comprar directamente al campesino. Esta estrategia, más allá de ser una labor social, tiene como objetivo la educar en el consumo responsable de las futuras generaciones.


Los retos del emprendimiento


Para Andrés y Andrea emprender con este producto ha sido una experiencia difícil pero divertida. Según nos cuentan, lo más complicado fue conseguir productores permanentes y seguros, pues al trabajar con alimentos orgánicos la demora en la cosecha es mayor que con productos tratados químicamente. No obstante, a partir de esta experiencia han aprendido que pueden apoyar a varios campesinos con la compra de sus insumos y a generar una red más amplia de proveedores directos.

Respecto a los nuevos retos que ha traído consigo este emprendimiento también cuentan que hacer marca en redes sociales ha sido una experiencia muy positiva, porque la presencia allí debe ser constante y estar enfocada en resaltar los valores agregados de la empresa; esto sumado a la tarea de educar a la gente en la importancia de consumir productos orgánicos y naturales.

Con varios aciertos y desaciertos en el camino, cuentan, han aprendido bastante y lo han logrado sobrellevar. Hoy en día tienen una estrategia de redes muy completa a través de la cual han decidido contar el plus: contar al público la historia detrás del producto para que ese sentido de proximidad que han querido imprimirle al producto llegue de manera real y efectiva a los consumidores. Además de la estrategia en redes también han optado por presentase en ferias, no como un tamal, sino como un producto tradicional pero distinto porque con su compra se genera empleo a madres cabeza de familia, se ayuda al campesino y al medio ambiente.


Tips para emprender



Andrea Roa recomienda a los emprendedores que busquen el plus de su negocio. El mercado de la gastronomía y los alimentos está especialmente sobreofertado, de modo que hacer algo diferente es un valor agregado importante. También es importante saber contar la historia del producto que se ofrece, hacerse presencia en ferias de emprendimiento, hacer marca. Hablar y acercar al público a lo que se le está ofreciendo, porque el sentido de proximidad es altamente valioso. Por último, procurar apoyar la producción nacional, porque es algo que la gente valora y porque está creciendo la conciencia social frente a la importancia de lo autóctono y lo local.


Para mayor información ingrese a:

https://www.facebook.com/elmejortamal/?fref=ts