Un café con calor de hogar Imprimir E-mail
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Sobre los líderes del equipo

Andrea Carrillo y Diego Ruiz son cocineros, amantes de los buenos ingredientes y emprendedores que vieron en la calidad del servicio una oportunidad de crecimiento profesional.



Un café con calor de hogar


Andrea Carrillo es cocinera de profesión. Hace ocho años tiene una empresa que se llama La Castaña, que empezó como una casualidad cuando ella y su socio, Diego Ruiz, renunciaron al restaurante en el que trabajaban y decidieron emprender sin tener aún clara la idea de negocio. Si bien sabían que lo que tenían en común era el amor por la cocina, la idea de emprender con empanadas fue nada menos que una agradable casualidad.

Empezaron con varias cosas, pero ninguna idea fue lo suficientemente fuerte como para competir en el mercado, entonces Andrea, que había vivido en Argentina tres años, propuso vender empanadas argentinas al horno que, por ese entonces, no eran conocidas en el país. La idea gustó y este par de emprendedores iniciaron con tres sabores típicos del país del sur, hasta que decidieron innovar con otros sabores, mezclas de ingredientes y talentos culinarios que terminaron por completar la idea de negocio: la masa de siempre con distintos sabores que fueran llamativos para los clientes.

Andrea y Diego empezaron su negocio en un mercado artesanal en el que vendían sus productos, no era un lugar permanente pero sus sabores lograron conquistar el mercado de tal manera que el posicionamiento fue casi inmediato. Tras ese primer boom decidieron montar una sede de Empanadas La Castaña en Chapinero: un café con calor de hogar.


Otra forma de innovar


Hacemos cosas rústicas. Hacemos cosas de casa.
Andrea Carrillo.


A pesar de ser conscientes de que las empanadas no son una novedad gastronómica, ellos encontraron la forma de innovar a través de exitosas combinaciones de contenido con una masa tradicional argentina, para esto, según cuenta Andrea, ellos se dedican a hacer lo mismo… pero diferente. Todos sus productos son tradicionales, pero con toques especiales que marcan la diferencia y que son, sin duda, el plus que todos sus clientes buscan y el motivo por el que los prefieren sobre la competencia.



Chimenea de la casa La Castaña.


Adicionalmente hay un elemento que los hace únicos: sus productos son rústicos, son de casa. Cuenta la empresaria que, por ejemplo, su pastelería dulce es sencilla, pero logra que al consumirla el cliente recuerde las mejores recetas de abuela o de mamá, y hace que añore su casa, hace que se traslade y reviva momentos de infancia. Pensar en Castaña es pensar en casa. No es gratuito, entonces, que ese sea su slogan.

Al respecto, Andrea cuenta que al buscar local encontraron una casa, que es la sede en la que se encuentran, en el corazón de Chapinero: “con un espacio que parece una sala en la que puedes sentarte con tus amigos, o con tu familia o con tu mascota a compartir un café o un rato agradable” …esta casa es puro calor de hogar. Para estos emprendedores es primordial estar presentes en su sede y ofrecer a sus visitantes lo que precisen para que se sientan como en casa, pues su mayor satisfacción es poder ofrecer el calor de hogar, el mismo que los clientes están reemplazando para ir a tomar una café en la casa de La Castaña.

Es justamente ese aspecto el que consideran que es el más fuerte de su negocio: el servicio al cliente. Un plus tan difícil de replicar que, aun cuando han pensado abrir otras sedes, se han visto en la necesidad de ir despacio, porque cuando la gente piensa en Castaña piensa en empanadas al horno, pero también en experiencia, en tranquilidad y replicar eso es un reto, cuentan. 


Entrar en una onda de alimentos saludables y alianzas estratégicas


Hay algo claro desde el comienzo: el público de La Castaña es amplio y está comprendido por personas entre los 25 y 50 años, entre cuyas pasiones o gustos recurrentes está viajar, leer, conocer, sentirse en casa. Mayormente personas independientes que quieren trabajar en otro ambiente. Gente que piensa en cuidarse y en alimentarse saludablemente.

Si bien en principio esta no era la premisa de La Castaña, dado lo saludable de sus procesos de cocción los clientes han empezado a verlos diferenciarlos como empresarios que trabajan limpio y saludable, con materias primas nacionales, de modo que sin proponérselo empezaron a entrar en una onda saludable y orgánica, con una propuesta distinta que trabaja con proveedores locales. En ese punto tratan de moverse a nivel social.

Además, cuando llegaron a la sede, hace tres años, en la zona no había una propuesta diferente de distribución de mercado orgánico o artesanal, por lo que decidieron abrir un mini mercado de cosas mayormente orgánicas de microempresas colombianas. También han adoptado una filosofía pet friendly porque, según cuenta Andrea, en Chapinero, el barrio en el cual tienen su sede, los habitantes son predominantemente jóvenes adultos solteros, o parejas que no quieren tener hijos y, en general, hay más perros que niños, por lo que para ellos es prioridad dar todas las comodidades a aquellos clientes que quieren pasar a tomarse un café en compañía de sus amigos caninos. Esto, de hecho, es uno de los valores agregados de La Castaña.

Por su parte, el mercado agroecológico es una alianza de La Castaña con una persona que reúne proveedores de orgánicos, y al que abren sus puertas una vez al mes para que los microempresarios puedan vender sus productos en un lugar diferente y para que los clientes tengan acceso a distintos elementos con cierta frecuencia. Esto, asegura Andrea, ayuda a dinamizar la energía del lugar.

Por último, para mantenerse en la mente de sus clientes y permanecer fuertes en el mercado estos líderes emprendedores mueven las redes sociales, organizan muchos eventos y hacen alianzas con proveedores, además, por ofrecer un producto que muy pocos han explotado y por ser el lugar tan innovador, lleno de materiales reciclados, también han sido entrevistados en otros medios. No obstante, no hay herramienta de expansión más poderosa que el voz a voz, porque quien va a la casa de La Castaña siempre tiene algo bueno que decir de ella.


Tips para emprender


El emprendedor debe darse valor.
Andrea Carrillo.


No hay nada como el amor propio, como valorar lo que uno hace. “No por el afán de vender voy a regalar lo que yo sé”, dice Andrea. Uno de los principales tropiezos al comienzo fue que se dejaron llevar por la necesidad de vender y bajaron el precio de los productos, no obstante, la experiencia les ha enseñado a estos dos jóvenes que cuando un producto o una idea es buena se vende sola. Para un emprendedor es crucial darse valor, saber qué vende y qué hace, al tener eso claro se da confianza al cliente, y este sabe que está pagando lo justo por lo que está adquiriendo.


Para mayor información ingrese a:

http://www.lacastana.com/