Del éxodo al génesis del campo Imprimir E-mail
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Sobre el líder del equipo

Yudy Pulido es una empresaria que vio en la distribución de alimentos de granja en la ciudad la oportunidad de ver crecer sus sueños y los de las personas a las que apoya con su emprendimiento.



Del éxodo al génesis del campo


Yudy Pulido es una joven de 26 años oriunda de Anolaima, Cundinamarca. Es egresada de Lenguas Modernas de la Universidad EAN. Esta emprendedora de corazón lleva cuatro años con la empresa La Granja de Sanildefonso, que, según cuenta Yudy, han sido de crecimiento profesional y personal gracias a que tuvo la oportunidad de comenzar su emprendimiento con un capital otorgado por la Universidad EAN, cuando ganó la versión 2010 del EAN Entrepreneurship Award. Esto, sumado a su experiencia laboral en la misma institución le brindaron las bases necesarias para la atención al público. En 2014 empezó un proceso de capital semilla de la Universidad y, al ser beneficiaria de ese proyecto, pudo gestar su idea de negocio.



Yudy Pulido. Fotografía cortesía de La Granja de Sanildefonso.


"Yo soy campesina", dice la empresaria con orgullo cuando habla de sus raíces. Al terminar sus estudios tuvo la oportunidad de estudiar en la capital, pero su estilo de vida chocó inmediatamente con el de Bogotá, por cuenta del desconocimiento de la ciudad y demás situaciones que no le eran cotidianas y que le dificultaban sus actividades. “En Bogotá todo era distinto, desde la movilización hasta la relación con la gente”: ella lo vivió en carne propia. Además, el carácter que le ha exigido este traslado le ha permitido no derrumbarse ante el sinnúmero de comentarios y experiencias de choque cultural que tuvo que enfrentar en su traslado. Fue entonces cuando supo que quería, desde su oficio, apuntarle a facilitar las condiciones de las personas que del campo se trasladan a la ciudad, específicamente a los campesinos que deben acercarse a Bogotá para vender sus productos.


Somos campesinos y nuestra labor es importante.
Yudy Pulido.


Si no hay nadie que trabaje el campo no tendríamos que comer, de modo que el propósito con la tienda, mas allá de vender productos organizo o agroecológicos, de dar bienestar y seguridad alimentaria a los consumidos, es mitigar el éxodo de los campesinos a la ciudad. No lo logran del todo, pero actualmente trabajan con 15 familias en el campo asegurando un sustento, eliminando los intermediaros y tratando de rescatar los saberes y sabores del campo. Además, trabajan para conseguir alianzas con slow food, un movimiento internacional que protege las tradiciones culinarias propias de las regiones.

La experiencia ha sido inmensa, Pulido empezó con $250.000, café de la finca, algunos huevos, unas frutas y mucho amor, cuenta la empresaria. Se instaló en un lugar de Chapinero Alto, en donde, en ese entonces, apenas se estaba escuchando la tendencia orgánica, de modo que fue todo un reto educar a la gente para que entendiera la importancia de consumir productos con la historia como la que tiene los que ella vende: familias y personas que ponen todo su amor en los productos que entregan. Con el tiempo empezó a aumentar su oferta a través de acuerdos con otros campesinos que le daban alimentos para que los tuviera en la granja, solamente para ver qué tal les iba. Y todo salió mejor de lo esperado. De hecho, cuenta la empresaria que nunca tuvo pérdidas desde que abrió la tienda: ella jamás se ha visto atrasada con los pagos y, además, tuvo la fortuna de conseguir el local con las características que soñaba para empezar su emprendimiento.


Un valor agregado: directamente desde el campo


Sanildefonso es una tienda de corazón. En cada uno de los productos tiene el alma de las personas que lo producen, sean frescos o conservados, cuenta la empresaria. Además, no ofrece solo productos sin químicos durante su proceso de producción, sino que conserva todas las tradiciones campesinas, apostándole al bienestar alimentario, no como una moda pasajera, sino como un estilo de vida. Esta granja también promueve la prosperidad a través del excelente trato con los proveedores y con los clientes, pues con esta actitud, dice, le apuesta a la cadena de la prosperidad.


Entrada de la Granja. Fotografía cortesía de La Granja de Sanildefonso.


Según cuenta la emprendedora, al estudiar en la EAN aprendió bases para la creación de un emprendimiento, pero hay factores que el emprendedor, como visionario, debe aportar:  es también cuestión de actitud. De hecho, Pulido creó su negocio intuitivamente y sin pretensiones: buscó en internet un local, luego sólo se decidió a perseguir su sueño. En ese sentido, su estrategia de crecimiento ha ido cambiando según lo ha ido demandando de su empresa, lo que le permite ahora hablar con propiedad de la importancia de la coherencia en lo que se hace. Por ejemplo, sus delantales y demás implementos de servicio están hechos de botellas PET, esto en concordancia con su visión de respeto con el medio ambiente; también en temas de precio, calidad y transporte, se preocupa por hacerlo de la forma más ecológica para evitar dejar huellas negativas en el medio ambiente.

Aún hay mucho que mejorar, cuenta Yudy; el panorama de los orgánicos se está abriendo y los empresarios deben buscar certificarse, pero esta emprendedora quisiera, sobre todo, brindar la oportunidad a sus proveedores de certificarse directamente con ella, o con alguna alianza que se pueda gestar desde La Granja, a fin de ser transparente con el cliente pero sin incurrir en gastos que provoquen alzas en los valores de los productos. Esta mujer visionaria se ha propuesto causar impacto en su propia gente, más que sobresalir frente a la competencia, entre otras porque piensa en todos los integrantes de ese mercado como un complemento, un gran todo que debe permanecer unido para fortalecerse y crecer unido. Al respecto, afirma que el gremio de lo orgánico aún es pequeño, luego han establecido moverse con alianzas para fortalecerse como grupo económico y para tener presencia en varios sectores. Gracias a estas estrategias, la granja ha tenido la oportunidad de mostrarse y de llegar a otros públicos. 


Otros proyectos


Para emprender no se necesita dinero: se necesitan ganas y confianza. Hay todo por hacer.

Yudy Pulido.




Preparación de helados de Paila “Nevaditos”. Fotografía cortesía de La Granja de Sanildefonso.


Pulido además tiene un emprendimiento de helados de paila que surge de un gusto por los sabores tradicionales de la gastronomía campesina, sumado a una técnica curiosa y primitiva de hacer helados. Nevaditos: así se llama este emprendimiento que funciona con puntos móviles en La Candelaria y en la sede de La Granja, con sabores muy campesinos como mielmesabe, entre otros que remontan al campo. Estos productos son bajos en azúcar, sin sabores artificiales ni otros químicos, de modo que vayan en concordancia con la visión orgánica de la empresa. 


Para mayor información ingrese a:

https://www.facebook.com/LaGranjaDeSanIldefonso/?fref=ts

http://www.slowfood.com/